lunes, 19 de marzo de 2012

Presentación de la Revista Escocismo 1833

-


El 17 de marzo de 2012 el Supremo Consejo del Grado 33º para Colombia del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, presentó en la reunión llevada a cabo en el Valle de Bucaramanga, el número 1 de la Revista Escocismo 1833.


Escocismo 1833 fue creada mediante Decreto Nº 004 de enero 16 de 2012, expedido por el Soberano Gran Comendador, I:. P:. H:. Álvaro Salgado González, 33º. Es una publicación cerrada de carácter Masónico que sirve como medio de expresión de todos los Masones Escocistas leales al Supremo Consejo del Grado 33° del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, y a la pureza del Rito.

Escocismo 1833 circulará mínimo dos veces al año de forma gratuita, cuidando guardar en todo momento la circunspección y el sigilo Masónico.

Seguidamente presentamos el editorial de Escocismo 1833 Nº 1:


E D I T O R I A L

REVISTA ESCOCISMO 1833

El Supremo Consejo del Grado 33 para Colombia del Rito Escocés Antiguo y Aceptado registra con mucha complacencia el nacimiento de un medio de difusión que ha de servir de plataforma para que sus miembros activos, los supernumerarios y demás escocistas pertenecientes a las distintas cámaras que trabajan bajo su obediencia, expresen su pensamiento masónico, filosófico e histórico tendiente, preferentemente, a relievar la lealtad al Supremo Consejo y la fidelidad y pureza del Rito, que por antonomasia practicamos, y que constituye ónticamente su razón de ser, ya que tiene la responsabilidad de velar porque en sus cámaras, en ningún caso, se trabaje atendiendo pluralidad de ritos.

El Supremo Consejo es respetuoso de la autonomía de las Grandes Logias que en su momento, por su creación, han recibido, o hayan de recibir Carta Constitutiva por parte de nuestro Supremo Consejo; pero dada la trascendencia y la responsabilidad histórica-masónica, que éste Alto Cuerpo tiene a su vez con su propia Carta Constitutiva que le fuera expedida el 11 de julio de 1851, debe ser consecuente con la premisa fundamental de que en el contenido de las Cartas que se otorguen, las Grandes Logias se comprometen, lo mismo que las Logias que a ellas estén subordinadas, solamente a practicar el Rito Escocés Antiguo y Aceptado.

Carecía el Supremo Consejo y las cámaras a él subordinadas, de un órgano propio de expresión para que sus integrantes, que a no dudarlo constituyen una auténtica hermandad, tengan la oportunidad de mostrarle al país masónico un derrotero de verdaderos libre-pensadores, alejados de posiciones mezquinas y superfluas, falencias éstas que felizmente no caben al interior de la masonería que practicamos.

La revista «ESCOCISMO 1833», será editada, mínimo, dos veces al año; comenzando en éste que discurre, esperando de sus colaboradores contar con una respuesta de compromiso hacía el Supremo Consejo del Grado 33° para Colombia del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, lo mismo que de celo, protección, y de sentido de pertenencia hacía el único rito que desde el primer Grado hemos jurado practicar.

El tema de los conceptos de «regularidad» e «irregularidad» que a tantos masones inquieta, ha sido, a nuestro juicio, uno de los factores que han incidido en la lamentable división que hoy socava la masonería universal. Estamos asistiendo, precisamente por estas lamentables posiciones a nivel nacional e internacional, a una medición de fuerzas a ultranza mal concebidas en facciones que se autoproclaman poseedores de la autenticidad masónica.

Contrario a los que así piensan, para el Supremo Consejo es claro que lo importante es la búsqueda espiritual; la que se funda en la proclamación por el rito de la existencia de un principio superior, conocido con el nombre de Gran Arquitecto del Universo.

La búsqueda de la verdad no puede estar sometida a ningún límite ni a ninguna coacción dogmática. Lo importante es el derecho y el deber para cada miembro del Rito de interpretar el concepto del Gran Arquitecto del Universo, y los símbolos.

De dónde venimos, quiénes somos y hacia dónde vamos…

El concepto de regularidad, tal como se pretende imponer hoy, apunta a formar parte de una perspectiva inamovible, lo que como cualquier dogma lo convierte en algo pétreo y dañoso, y sabido es que aun la verdad es mutante; por ello, si el derrotero que han tomado algunos de alcanzar la «regularidad» como señal esencial de la masonería, entonces el resquebrajamiento de la búsqueda de los preceptos: de dónde venimos, quiénes somos y hacia dónde vamos, está cerca.

La masonería no está instituida para actuar sobre el conglomerado social, sino para la evolución permanente del hombre y la amplitud de su conciencia, para que este hombre pueda a su vez, fuera de los templos, y a título particular, plegarse a la acción ilustrada y participante de las asociaciones. Pero lo expuesto, parece ser que ha pasado a un segundo o tercer plano para hacer prevalecer intereses mezquinos, ajenos y lejanos al pensamiento filosófico masónico.

Nuestro país no ha sido extraño a este acontecer, lamentable es decirlo, pero el horizonte masónico cada día se encuentra atestado de nuevos «cuerpos masónicos», que, por supuesto, el que va naciendo se abroga la potestad de ser el poseedor de la verdad revelada, que está por encima de los demás; y ello, sin más, constituyen los distractores en que se ocupan a través de luchas intestinas; olvidándose, inclusive, que lo principal es tomar conciencia de las acciones encaminadas a merecer el gran dictado de un buen masón.

Pero las cosas no paran allí, sino que aquellos «cuerpos masónicos» que se autoproclaman como los auténticos masones no se limitan a seguir entre ellos su accionar delirante de debilitar cada día a la masonería, sino que no escatiman momentos para tratar de inmiscuirse en nuestra Masonería, en nuestras Cámaras Escocistas, en nuestro Supremo Consejo, pretendiendo, por todos los medios, entremeterse en nuestra conformación espiritual, filosófica y monolítica, que a no dudarlo ha hecho posible que cada día en el concierto nacional e internacional se nos mire como el único Cuerpo Masónico de Colombia alejado de actitudes que a nada positivo conducen.

Las relaciones internacionales han estado largo tiempo sometidas por las potencias masónicas internacionales anglosajonas, que se consideran distribuidoras de la «regularidad masónica». Con esa instancia, asumen el derecho de imponer las reglas que gobiernan la «regularidad» y el reconocimiento de los Supremos Consejos, expresando «irregulares» a las jurisdicciones que no quieren reconocer. Tal atrevimiento de superioridad, contraría las Grandes Constituciones de 1786, que instauraron la igualdad de los Supremos Consejos del mundo, ya que sus poderes proceden de la misma fuente, lo que estimula los trastornos que conocemos hoy, fragmentando la unidad del Rito Escoces Antiguo y Aceptado en el mundo.

A manera de apostilla, el Supremo Consejo hace énfasis de reconocimiento muy especial a la Sociedad de Hermanos de la Caridad, entidad ésta paramasónica con sede en Barranquilla, cuya participación ha sido, y es, a no dudarlo, factor importante en el discurrir de su existencia, pues no ha escatimado perseverancia y firmeza en brindarle todo el apoyo que ha requerido, en procura de sacar adelante su ideario como máximo exponente de la Masonería Escocista de nuestro país, cuya legitimidad viene cimentada en su duración que data de 1833.


Álvaro Salgado González, 33°
Soberano Gran Comendador

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada